viernes, 7 de febrero de 2014

Pablo de Olavide: Biografía.



Pablo Antonio José de Olavide y Jáuregui. Nació en Lima en 1725, y murió en Baeza el 25 de febrero de 1803. Fue escritor, traductor, jurista y político español.


Demostró desde muy pequeño ser un niño precoz e inteligente. Se doctoró en Leyes en la Universidad Mayor de San Marcos de Lima, y allí además fue catedrático en Artes y Teología. Más tarde, fue oidor de la Real Audiencia de Lima con apenas 20 años.





Tras sus estudios, el 28 de octubre de 1746 hubo un terremoto en Lima que destruyó la ciudad y causó la muerte de la familia de Olavide. Entonces, éste fue nombrado administrador de los bienes de los fallecidos y Comisario de las obras de reconstrucción. Tuvo que fugarse a España dejando muchas deudas en su país.




Una vez en Cádiz, (y más tarde en Sevilla) aún habiendo dejado miles de kilómetros entre su tierra natal y su nuevo paradero, no pudo dar esquinazo a la justicia y fue encarcelado por las deudas que dejó en Lima.


Al salir de la cárcel, se casó con una mujer rica y visitó Italia y Francia haciendo amistades con grandes pensadores como Voltaire o Diderot. Con la fortuna de su mujer, Olavide recuperó su posición social alta y convirtió su casa de Madrid en la típica tertulia ilustrada, donde la gente se reunía y debatía.


Olavide siempre apoyó la política reformista y hombres como Campomanes, fiscal del consejo de Castilla, le hicieron llegar a sus primeras labores de gobierno en 1766. Más tarde, Carlos III le dio el encargo más importante de su vida: la colonización de Sierra Morena.


Para mejorar el control de la repoblación de Sierra Morena, fue nombrado asistente corregidor en Sevilla. Se estableció un importante vínculo entre Olavide y la ciudad, en la que puso en práctica innovadores proyectos. Entre éstos estarían las obras públicas y el urbanismo, la animación cultural, la mejora del abastecimiento de la población, la reforma y secularización de la asistencia social, la mejora de la navegación por el Guadalquivir, etc.


                                      En 1771 vio la luz el primer plano de la ciudad de Sevilla.



Todos estos logros fueron dejados atrás cuando la Inquisición española reclamó las cuentas pendientes. Le atacaron por su apoyo al teatro, su afición por las lecturas y obras amorales, sus críticas a la Iglesia y su revolucionario Plan de Estudios en la Universidad de Sevilla. Le acusaron de "convicto, hereje, infame y miembro podrido de la religión" y le condenaron a la pena de destierro, y a pasar ocho años recluido en un monasterio. 


No cumplidos los ocho años de reclusión, escapó a Francia donde vivió en primera persona la Revolución Francesa. Tuvo que ser condenado a 9 meses de prisión por ser acusado de extranjero colaborador con la aristocracia. Pero tuvo suerte, debido a que Carlos IV le invitaba a volver a España.


En 1798 regresó a Andalucía. Le ofrecieron varios cargos públicos pero Olavide renunció a ellos para retirarse a Baeza, donde murió el 25 de febrero de 1803 dejando todos sus bienes a su prima Teresa de Arellano y Olavide.



   
                            Escribió varias obras como lírica, teatro, ensayos, narrativas, etc. 







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